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Punto Aparte: una pausa para empezar de nuevo

                                           

                                

                               Dra.  Beryeny Rodríguez Arévalo
                               Rectora. Colegio Santa Luisa





 

En medio de los desafíos actuales, donde la prisa nos empuja a escribir sin pensar y a leer sin detenernos, necesitamos volver al valor de la palabra bien cuidada. Recuperar la tradición de una carta, de un texto construido con intención, de una idea bien hilada, es también una forma de resistir y de construir sentido. Leer nos ensancha el mundo; escribir nos permite habitarlo con mayor conciencia.

Punto Aparte renace como ese espacio donde cada voz encuentra su lugar. Aquí caben todas las formas de decir: las que cuestionan, las que narran, las que sueñan. Este periódico es más que un proyecto académico; es un acto de fraternidad, un puente que nos acerca y nos recuerda que somos comunidad.

Que nunca nos falte la palabra, ni la pausa para pensarla. Que cada Punto Aparte en nuestras vidas sea una oportunidad para empezar de nuevo, con más conciencia, con más sentido, con más esperanza. Los invito a escribir para compartir lo bueno, para sembrar esperanza y para construir juntos nuevos comienzos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

Hay momentos en la vida de una comunidad que se sienten como un signo de puntuación. A veces somos coma, porque continuamos; otras, punto seguido, porque avanzamos sin detenernos. Pero hoy, como comunidad educativa, nos encontramos en un hermoso Punto Aparte: una pausa consciente que no termina la historia, sino que abre un nuevo párrafo lleno de sentido. Así celebramos el regreso de Punto Aparte, nuestro periódico, que durante más de 20 años ha recogido las voces, ideas y sueños que nos habitan.

Como rectora, pero también como maestra de matemáticas y física, he aprendido a ver el mundo entre números, secuencias y estructuras. Sin embargo, ha sido la palabra la que me ha permitido comprenderlo, sentirlo y transformarlo. En esa armonía entre lo exacto y lo sensible, descubro cada día que escribir es mucho más que un ejercicio académico: es la posibilidad de dar orden al pensamiento, de nombrar las emociones y de compartir aquello que nos hace profundamente humanos.

Hoy quiero invitarlos a escribir. A no dejar que las ideas se queden en el silencio, a tener siempre “el lápiz listo en el cerebro”, dispuesto a capturar lo que sentimos, pensamos y soñamos. Porque escribir no es solo para quienes dominan la técnica; escribir es para quien se atreve a mirar el mundo con atención y a dejar una huella en él.

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